La creatividad y la clave del éxito en los negocios desde la perspectiva Slow de Carl Honoré

La creatividad y la clave del éxito en los negocios desde la perspectiva Slow de Carl Honoré

Carl Honoré entrevistado por Food Marketing by Irene Zibert

La creatividad que concibe ideas desafiantes para resolver de manera diferente asuntos del trabajo, de la vida cotidiana, personal o intelectual, necesariamente se nutre de la desaceleración, de funcionar al “tempo giusto”; esa aparente paradoja tan difícil de alcanzar en los tiempos que vivimos.

La entrevista sostenida con Carl Honoré reveló tantas ideas sencillas y honestas sobre la importancia de conectar con nuestro ritmo vital y el valor de los intangibles, que hemos reservado para esta segunda entrega la parte de la conversación sobre el éxito profesional y laboral, desde la perspectiva Slow de vivir y hacer las cosas.

El contacto con ese enfoque, y la realidad del día a día en el ejercicio profesional, remueve los dilemas entre calidad y cantidad, calidad y rapidez, calidad a precio low cost y tantas otras disyuntivas. No obstante, todo esto no ha hecho más que reforzar nuestra posición, manifiesto, declaración de intenciones o como quiera llamarse, para romper nuevamente una lanza por la defensa del pensamiento reflexivo; el que produce ideas diferentes a lo que está haciendo la inmensa mayoría, presionada por la cultura de la prisa y la inmediatez.

“Es la clave del éxito en los negocios”, exclama mientras sonríe Carl Honoré. “Es el que encuentra formas y maneras innovadoras de abordar una situación, poniendo de lado al miedo a fallar”.

Sobre estos temas y sus implicaciones hablamos con el embajador por excelencia del movimiento Slow y autor de libros como “Elogio a la lentitud”, La lentitud como método” y “Bajo presión”.

 

Food Marketing: En mi trabajo como periodista me enfrento cada día a la pérdida del hábito de la lectura, cuya consecuencia más inmediata es la escasa valoración del trabajo intangible, como la redacción de contenidos o las estrategias de marketing para competir éticamente en el posicionamiento en redes sociales. La Red está saturada de información poco relevante, repetitiva, dejando poco espacio a la lectura que aporte valor, tanto para el disfrute como para la toma de decisiones. ¿Cómo saciar el feroz apetito de las redes sociales y Google de contenido que permita lograr relevancia y posicionamiento en tiempos de inmediatez y conectividad omnipresente?

Carl Honoré: La pérdida del hábito de leer, de la verdadera lectura de libros -no de tweets o la comunicación del “me gusta”- es realmente preocupante. ¿Qué sentido tiene una red global de información sin contenidos de calidad, en los que no se profundiza? No se puede aspirar a abrazar los cambios si no se dedica el tiempo suficiente a plantearse las grandes preguntas, si no se reflexiona individualmente, si se sigue la corriente y se exige que los cambios vengan desde afuera. De esa manera, al final nada cambia.

 

Estamos tan encandilados por la tecnología, por la rapidez de la entrega de la información,
que hemos perdido la brújula para medir la calidad del contenido,
parece que importa sólo la cantidad.

 

Estamos pasando por una fase tecnológica que se nos ha ido la mano, pero soy optimista, porque poco a poco la gente está buscando cómo convivir con la tecnología sin que condicione su vida y relaciones. Me entusiasman los grupos de Slow Reading, esos clubes donde mucha gente –muchas veces personas muy jóvenes que teóricamente pertenecen al mundo de la tecnología- dedican una parte de su tiempo a reunirse y leer un rato, posteriormente terminan charlando y comiendo algo juntos.

Eso me hace ver que sí hay una necesidad real por disfrutar de una lectura profunda y entrar en comunión con un autor. Por todo esto pienso que estamos empezando a salir de esta locura electrónica, de distracción total, para que podamos aprovechar los aparatos sin ser esclavos de un uso que intoxica, o incapaces de reconocer el auténtico valor del contenido.

Estamos tan encandilados por la tecnología, por la rapidez de la entrega de la información, que hemos perdido la brújula para medir la calidad del contenido, parece que importa sólo la cantidad. Desde mi punto de vista, la obsesión por el contenido sólo para posicionar, sin importar la calidad, la creatividad y lo que comunica, empieza a cansar a la gente que se planta contra esa tendencia porque en el fondo entiende, aprecia, busca y reclama la auténtica calidad.

Gastronomía y Slow Marketing

FM: La gastronomía está de moda y nunca como ahora se ha hablado y escrito tanto sobre comida. El disfrute de la gastronomía, de la buena mesa y los valores de la alimentación requieren del tiempo justo que poco tiene que ver con la prisa e inmediatez con la que se consumen contenidos gastronómicos en Internet. La gastronomía Slow, Slow Food ganan terreno al Fast Food. ¿Cómo percibes el festín pantagruélico con el que se devora información gastronómica en Internet?

 

Carl Honoré - Calma

 

CH: Como en otros sectores, de gastronomía hay muchos contenidos, sobre todo en redes sociales, que no responde a un criterio profesional, original y creativo, sino a reciclaje de información.

Los profesionales realmente creativos y concienciados con la importancia de su trabajo como divulgadores de información y creadores de estrategias para comunicar en el mundo gastronómico, están buscando el paradigma de equilibrio entre lo que funciona según las exigencias del mercado y lo que es la auténtica calidad del contenido. Salirse del guión de lo aceptable es indispensable porque para hablar y escribir con propiedad hace falta conocimiento, especialización, experiencia y humildad.

Más información sobre la apasionante “Solución lenta” – SlowFix -de Carl Honoré en su web:
http://www.carlhonore.com

Gastronomía y Slow Food:

http://www.slowfood.com/
https://slowfood.es/

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Escrito por: Irene Zibert

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