Héctor Molina: Con profesionalización y sin ayudas

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Héctor Molina: Con profesionalización y sin ayudas

Héctor Molina Joven Agricultor Innovador

El hecho de sacar adelante una finca productiva, 100% autosuficiente y en la que los químicos están ausentes, le otorga algunas credenciales a Héctor Molina para hablar con propiedad de la agricultura, especialmente de la recuperación de variedades y tierras fértiles y de la producción responsable.

La historia comenzó en 2009 con investigación y las consiguientes acciones para sembrar una variedad de naranja conocida como Navelate, venida a menos en España por poco agraciada y por su difícil cuidado, y muy a pesar de sus inmejorables propiedades. Hoy, más allá de sacar adelante la finca, Molina ofrece asesoría a través del proyecto el3ments Sun Water & Land, sin descuidar la labor educativa, social y el estudio.

¿Qué ingredientes hacen parte de su éxito? “Primero creer que sí se puede, y luego tener una línea de trabajo clara, un buen plan, y ser constante, porque se puede tener una idea, pero al final se puede enmarcar en un ámbito, entre comillas, no ético”, explica sin titubear, asomando que no todo lo que nace de una intención loable acaba siendo según lo previsto y por tanto, aunque buena, se diluye.

A estos tres temas básicos agrega la profesionalización. “En muy pocos lugares encuentras un agricultor profesional que quiere ir a más. A veces venden y no saben si están ganando dinero, porque no saben cuánto le cuesta producir. No tienen en cuenta su trabajo como un sueldo, siembran y no saben si podrán venderlo. He recibido propuestas para trabajar en lugares que no tienen una estructura creada o plan de trabajo, y me he negado, porque por un lado desvirtuaría mi precio y, por otro, sería inviable desarrollar la gestión de forma óptima y por ende ser rentable.”

El3ments, un proyecto reconocido a nivel Europeo, permite a Héctor Molina conocer con precisión la realidad del sector, tanto en España como en otros países de la UE. Entendiendo a la agricultura como eslabón clave en la cadena alimentaria, pone el foco en la “necesidad de un punto de encuentro entre todas las partes y el cambio de sus modus operandi. El gran distribuidor debería pagar al contado a sus proveedores, porque él cobra de esa forma a sus clientes. Los pequeños productores deben profesionalizarse y abrirse al mundo”.

Por eso es que digo que las ayudas son muy malas, al final crean un acomodamiento por parte del productor, a quien le da igual el precio del producto porque subsiste con subsidios.
Así se crea un círculo peligroso.

El valor de un producto bueno está muy ligado a una comprensión integral de los procesos asociados. Cuando se trata de saber de dónde viene aquello que comemos y cómo se produjo, de consideraciones relacionadas con el equilibrio del ecosistema o la educación, España pareciera ir cada vez más rezaga. De cara al panorama nacional, este joven agricultor exclama con contundencia: “Por eso es que digo que las ayudas son muy malas, al final crean un acomodamiento por parte del productor, a quien le da igual el precio del producto porque subsiste con subsidios. Así se crea un círculo peligroso; compramos alimentos que no valen su precio real. Hay que difundir y dar a conocer con responsabilidad, este y otros puntos; como por ejemplo, que no es lo mismo un alimento que comida. Veo voluntad real de cambio, pero muchísima desinformación. Equiparándonos con el resto de países europeo, cada día estamos más atrás. Europa avanza muy rápido, y si bien en Barcelona ya hay una cadena de productos biológicos con más de 40 locales, en el resto de España este negocio sería abrir y cerrar. Somos el primer productor mundial de productos ecológicos y aquí todavía se escucha ‘que eso es caro’.”

Irreductible en sus principios, Molina concluye que “vamos muy lento”, pero sin dejar que la velocidad le desanime. Y aun cuando tiene presente que sólo el 5% de los agricultores españoles tiene menos de 35 años, se confiesa optimista. Para sacar adelante al sector considera que hay que unirse; “no tengo necesidad de ser médico, pero puedo trabajar de la mano con un médico responsable, con un nutricionista, con un productor, con un jefe de cocina responsables. Ese engranaje hace que la maquinaria sea perfecta. Hay que formar equipos de trabajo y escribir mucho, leer, contar la verdad.”

Y una de las grandes verdades de este caso es que este agricultor ya es testigo de cómo el modelo de el3ments funciona en otros puntos de la geografía española, para el bien de la tierra, de su gente y de los comensales. Cual héroe anónimo, Héctor no descansa en su tarea de promover una agricultura responsable, el emprendimiento y la gastronomía saludable. Enhorabuena y muchas gracias.

Escrito por: Sandra Barral

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